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Visitas

Este post va en la categoría de Visitas porque se trata de una cena en un restaurante que no conocía. Pero también va de de lo bien que sienta una velada probando platos ricos y conversando sobre cosas interesantes con gente interesante… de cómo vivimos con un ritmo frenético y al hacer una pausa para degustar, reír,  escuchar a otros y compartir, podemos salir desconectados del día a día y nutridos con información provechosa para cada uno.

El año pasado hice un curso online en la Escuela de Marketing Gastronómico de Erika Sofía Silva sobre gastronomía y redes sociales. El estudio duró un mes, y a partir de allí comencé a seguir a Erika y a su escuela en todos sus canales sociales. Luego, a principios de este año hice también un seminario de una jornada que ella organizó aquí en Madrid, y poco después creó un grupo privado en Facebook para antiguos y actuales alumnos suyos en el que estoy. Este grupo ha resultado ser desde entonces un interesante espacio en el que aprender, compartir información práctica relacionada con gastronomía y tecnología, hacer networking y cultivar ese tipo de amistad que ha surgido con todo el boom de internet y sobre todo las redes sociales, en el que nos relacionamos a través de los ordenadores, y de vez en cuando nos desvirtualizamos para incursionar en el clásico e insustituible sistema del contacto humano. Esta ocasión fue una de ellas, Erika nos convocó a los que vivimos aquí en Madrid a una cena para compartir un rato agradable antes de finalizar el año.

El sitio elegido tras una votación entre tres opciones de restaurantes fue Thai Orchid. Quienes votaron por él se basaron más que todo en las estupendas opiniones que tiene el sitio en Tripadvisor (bendita reputación online!), yo francamente había seleccionado otro porque la comida thai no me emociona especialmente.

Fuimos llegando poco a poco al lugar, un sitio no muy grande y de ambiente diáfano y agradable, con la amable atención que caracteriza a los asiáticos. Según íbamos llegando nos presentábamos y nos contábamos lo que hacemos quienes no nos conocíamos de antes, y nos relatábamos cómo van nuestros proyectos los que ya teníamos trato en la Red. Así hasta completar el grupo. Entonces Erika propuso tomarnos un menú degustación que ofrece el restaurante por 25 euros y todos estuvimos de acuerdo. Yo me pedí una copa de vino tinto de la casa (no tenían otro por copas), un Gran Feudo navarro que no me gustó nada por su fuerte sabor.

Mientras esperábamos los primeros platos nuestra anfitriona organizó una ronda de presentaciones para que todos supiéramos lo que hace cada uno… Fotógrafos, creadores de app, asesoras de restaurantes, profesionales de marketing en proceso de reorientación profesional, especialistas en pastelería, cocineros, y esta redactora, además de Erika. La reunión era variopinta, pero con el denominador común de haber hecho o estar haciendo un curso en su escuela, y eso lo hacía más atractivo, tanto, que llegaron los primeros platos y no habíamos terminado las presentaciones.

Los entrantes eran un mix de tapas de la cocina thai: brocheta de pollo marinada en leche de coco y hierbas, rollito de primavera, croqueta de langostinos y calamares, y langostinos rebozados con salsa agridulce.

Entrantes Thai Orchid

Estaban todas sabrosas y creo que fue la opinión general. Entre bocado y bocado seguíamos conversando , así que ni nos dimos cuenta cuando llegaron los segundos, varias fuentes servidas al mismo tiempo con pollo salteado con verduras, piñas y anacardos; tallarines con langostinos, verduras y cacahuetes; carne al curry rojo con patatas y anacardos; trozos de pescado rebozado salteado con verduras, chile, albahaca y salsa de tamarindo; y arroz blanco. Me gustaron especialmente los tallarines -que a otros les pareció muy dulce-, la carne y el arroz.

Segundos Thai Orchid

El pollo en mi opinión ni fú ni fá, y el pescado me pareció como recalentado, aunque a otras personas les gustó bastante (que no se diga que no cuento la opinión de los demás!). Aquí tengo que repetir lo que dije al principio, aunque casi todo me pareció rico, a mí este tipo de cocina no me llama mucho la atención, pero por lo que supe, este restaurante es conocido por sus platos. Así que si os gusta la comida tailandesa visitadlo.

Ya a estas alturas todos estábamos animados intercambiando opiniones, dándonos sugerencias y por supuesto haciendo fotos de la comida y de la cena en general. Para el postre yo me pedí un helado de mango que estaba buenísimo, aunque al final no me lo comí entero porque Luisa, una de las asistentes que se dedica a la repostería, cumplía años y nos trajo unos cupcakes que estaban de muerte…

Cupcake Luisa Solano

Yo me comí uno y me pude llevar dos más a casa porque a última hora faltaron algunas personas y sobraban dulces, así que los golosos aprovechamos. Os recomiendo sus creaciones para cuando queráis buena pastelería. Aquí os dejo su perfil en Facebook. Gracias Luisa.

Cupcake Luisa Solano

Después lo típico, fuimos los últimos en salir con tanta conversadera, luego en la entrada del restaurante otra pausa para los diálogos de despedida, caminamos unos metros hasta la esquina y otro poquito a hablar, hasta que al fin ya nos separamos (aunque algunos continuamos unas manzanas más juntos buscando cada uno su dirección y charlando) hasta una próxima ocasión.

Encuentros agradables en sitios agradables que son los que le dan importancia a las pequeñas cosas…

Cena alumnos Marketing Gastronomico

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Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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