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Descubriendo

Hoy toca narrar algún descubrimiento gastronómico (y aquí entran desde alimentos obvios y detodalavida que se emplean para cocinar hasta otros más exóticos y/o refinados). Mi idea con esta categoría es que yo os cuento las cosas que voy probando y me sorprenden por su sabor y vosotros podéis dar vuestra opinión, probar también y compartir además vuestros hallazgos gastronómicos.

El descubrimiento de este semana va de bebida, de un vino blanco que probé hace unos días y me encantó, tanto, que ahora está compitiendo en mi escala de gustos con los afrutados verdejos de Rueda. Eso sí, no esperéis descripciones rimbombantes ni términos de sumiller (o sommelier si no lo queréis castellanizar) porque no soy experta en enología ni en cata de vinos.

Lo que os contaba, me gusta mucho el vino (y la cerveza, como a mi papá), me gusta en el plano social (¡nada como quedar con una amiga para tomar unos vinos y echar cuentos!) y por la bebida en sí. De sus tipos prefiero el blanco, afrutado, muy muy frío, que entre en la boca y te quede el gustito a sabroso, como aperitivo para saborearlo mejor o acompañando una cena romántica… Y por estas razones suelen gustarme los vinos de Rueda, por lo general son elaborados con la uva verdejo en su totalidad o en parte, lo que te garantiza que sean afrutados y ricos, o por lo menos buenos. Pero también es cierto que esta D.O., por la fama y el prestigio que tiene, posee prácticamente el monopolio en la demanda de blancos entre quienes salimos con cierta frecuencia a tomar vinos, de la misma manera que en los tintos Rioja y Ribera del Duero gobiernan la cuestión, por eso me gusta probar caldos de otras regiones cada vez que puedo. Y hete aquí que hace unos días llegó a mis manos una botellita de Abad Dom Bueno, de la DO Bierzo, de León.

Abad Dom BUeno Bierzo

El vino se lo había pedido Iñigo (mi chico el chef) a su proveedor en el restaurante para variar un poco las opciones de blancos y ofrecer algo distinto, así que abrimos una botella para conocerlo. Y quedé encantada. La uva godello con la que se elabora es bastante afrutada como la verdejo, pero su particularidad la noté en su sabor. La nota de cata dice que tiene “apuntes cítricos que le aportan frescura”, a mí en el primer trago lo que me sorprendió precisamente  fue notar cierta acidez que me recordó al limón, y con el segundo lo confirme: te queda un regusto en la boca intenso que hace que te lo bebas fácil -asunto peligroso para la sobriedad, por cierto-.

Total, que me puse a investigar un poco para escribir este post, la godello es considerada la uva blanca con mayor potencial aromático, y fue plantada en 1895 en la zona de Pedrouzos, provincia de Ourense, tras la devastación producida por la filoxera. La bodega que elabora el vino, Bodega del Abad se llama, produce dos tipos de Abad Dom Bueno blancos, la versión joven que fue la que yo probé y está muy bien de precio, 4.90 en su tienda online, y otro añejado en barrica de roble francés que lo anuncian en su ficha como un vino con “una personalidad única y seductora, resultando a su vez fresco y agradable”. Cuando lo pruebe os diré si es cierto. Este último cuesta 9 euros la botella.

Así que si os gustan los blancos probad este Bierzo y contadme qué tal, descubrir un buen vino siempre alegra cualquier ocasión, ¿no os parece?

Bebed porque sois felices, pero nunca porque seáis desgraciados. Gilbert Keith Chesterton

Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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