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Hace unas semanas me vino un recuerdo infantil. Me acordé cuando tenía como 9 o 10 años e íbamos a la zona de Barinas, en los llanos venezolanos, de vacaciones. Una de mis tías tenía una finca allí, y otro de mis tíos trabajaba en otra hacienda de la zona, con lo cual pasábamos varias semanas de vacaciones allí unos cuantos entre tíos y primos. Cerca había un río, y para llegar a él teníamos que atravesar una finca cacaotera. Al andar pateábamos las grandes semillas de cacao que estaban tiradas en el suelo, o las cogíamos para ver qué había dentro. Creo que mi tío una vez nos explicó cómo era el proceso que se le hacía al cacao para extraerle el fruto que después se convertiría en chocolate, recuerdo eso -aunque solo un poco- porque me sorprendió que de esas semillas tan grandes y duras derivara la barra o los bombones de golosina que solía comer.

Todo esto me vino a la cabeza el otro día que estuve en una cata de chocolates venezolanos premium aquí en Madrid. Estas catas las organiza una periodista venezolana, Helen López Vásquez, autora del blog Círculos de Fuego y chocolatera experta, no solo en cacao venezolano, aunque en esta ocasión se trataba del que produce nuestro país.

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El objetivo era presentarnos a los asistentes varias muestras de estos chocolates gourmet y conocer todo el trabajo que llevan detrás, una industria con mucha historia a cuestas de la que poco se conoce en Europa. Helen comenzó contándonos que la tendencia actual en la chocolatería de alta gama es aplicar la misma dinámica que con los vinos, poniéndoles nombres propios a cada uno y explicando su origen en las etiquetas para darles una mayor identidad y una imagen propia. Nos dijo que el buen chocolate, más allá de ser una golosina, es un buen alimento que abre el apetito como aperitivo y cierra con broche de oro una comida.

Los tipos de chocolates

Lo siguiente que aprendimos fue que existen tres tipos de cacao: el criollo, el forastero y el trinitario.

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El primero es el más rico, el que ofrece más matices de sabor al chocolate, y por eso se emplea en chocolatería fina, sin embargo, su planta es sumamente delicada y por eso se produce a muy baja escala. En América se cultiva principalmente en el Caribe y en menor medida en México y algunos países de Centroamérica. Existen 28 tipos de este cacao, y Venezuela posee la mayor variedad del mundo.

El forastero es con el que se hace la mayor parte de los chocolates que consumimos y que suele mezclarse con leche y otros ingredientes para las tabletas y bombones que todos conocemos. En el continente americano se cultiva en Sudamérica.

Finalmente, el cacao trinitario es un híbrido de los dos anteriores, su nombre viene de la isla de Trinidad y en América se cultiva  en la zona del Caribe. Venezuela es famosa por este tipo de cacao.

Después de esto comenzamos con la cata (siiiiii!!!!) de los chocolates que cada uno tenía en su sitio.

La cata

Nos presentaron cinco tipos de chocolates, que fueron maridados con dos tipos de vinos de Hacienda Zorita y un cava. Los cinco procedían de diferentes zonas de Venezuela, y varios de ellos han sido premiados.

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El primero que degustamos  fue el chocolate blanco, llamado Icoa, de la marca El Rey, calificado como el mejor chocolate blanco del mundo por International Chocolate Awards. Este punto me interesó porque esta golosina siempre me ha parecido muy empalagosa y me sabe a leche más bien, a propósito de ello Helen detalló que el chocolate blanco suele hacerse con grasas vegetales, y casi no tiene cacao. En cambio, el Icoa se elabora con manteca de cacao, leche y azúcar, de ahí su calidad. Realmente estaba muy bueno, aunque sigo prefiriendo los chocos con leche.

El segundo fue el Irapa, de El Rey también, chocolate con leche, medalla de plata en la Ronda de las Américas del International Chocolate Awards 2013. Uno de los que más me gustó.

Luego vino el Canoabo al 70%, de Franceschi, elaborado con una cepa de cacao criollo recuperada por una familia venezolana. Es uno de los pocos chocolates que no tiene lecitina de soya (empleada para darle más textura al chocolate en la mayoría de los casos) y ha sido premiado con el Venezuela Gold 2013 y el America’s Silver 2012 en el International Chocolate Awards.

El cuarto en probar fue el Aguafría, de Cacao de Origen, un chocolate artesanal con 75% de cacao elaborado en el secadero de la chef María Fernanda di Giacobbe en la hacienda La Trinidad en Caracas, que sigue los cánones de la tendencia conocida como “bean to bar“. Para quienes les guste el chocolate negro, esta tableta será una delicia, a mí, que lo prefiero más bien mezcladito con leche, me resultó bastante fuerte y pastoso en la boca.

Por último degustamos un Arcay, el riquísimo bombón relleno de parchita (maracuyá) que también ganó la medalla de plata 2012 en el International Chocolate Awards.

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Después de todo esto vino la sesión de networking… La verdad es que resultó una experiencia muy interesante catar chocolates, mas si eres un goloso-pecador-compulsivo como yo. Conocía de sobra la calidad del cacao venezolano porque nos lo repiten desde niños allí, pero no tenía idea ni de los tipos ni de los premios. ¿Sabíais que los primeros registros que se tienen del cultivo del cacao es en las selvas tropicales del Amazonas y del río Orinoco? Luego pasó a cultivarse en lo que es actualmente Centroamérica y México, y fueron allí los olmecas, luego los mayas y después los aztecas quienes propagaron su uso y valor como moneda de cambio y en la elaboración de una bebida que solo la consumían las clases altas. Lo dicho, es todo un mundo por conocer, aunque yo además agradezco tener la ocasión de escuchar aspectos positivos y más amables de mi país, que tan mal está ahora.

¡Que tengáis un feliz domingo!

PD: Si os ha interesado el tema, le he preguntado a Helen sobre nuevas catas de chocolate, me dijo que retomarán las actividades después del verano:

– La primera será el 25 de septiembre en Madrid, en la mercería creativa Sandía Project en la calle Vargas 14, en ella los asistentes podrán diseñar el packaging de sus tabletas y costará 15 euros por persona.

– El 2 de octubre en Madrid también, habrá una cata benéfica a favor de la Fundación Música en Vena que tendrá un maridaje sonoro con música venezolana. El evento será en Lo Otro, ubicado en la calle Arquitectura 17, a las 20 horas, y costará 30 euros. Incluye una subasta de tablas de chocolate El Rey, San Joaquín edición especial.

– Finalmente, el sábado 4 de octubre se realizará una cata de chocolates en Asturias, en La Churuta, a las 20 horas.

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Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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