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Actualidad, Descubriendo

Como falta muy poquito para Navidad en estos días estoy pensando en escribir sobres temas que de alguna manera os sean útiles en estas fechas. Hoy os voy a sugerir un entrante que no exige ninguna preparación para vuestra cena de Nochebuena, comida de Navidad o lo que queráis. Está tan bueno que a mí me gusta solo, pero también puede formar parte de una receta. Queridos míos, os presento a la burrata.

queso burrata

Imagen: vladycidencocina.tumblr.com

Para quienes no la conocéis, la burrata es un queso italiano, su sabor es muy parecido al de la mozzarella, pero más fino. Ambos son quesos de pasta hilada, pero mientras la mozzarella está formada completamente por esta pasta, la burrata es un saquito de queso prensado de mozzarella y atado arriba, relleno cuando está caliente para obtener la forma deseada, de una mezcla de queso deshilachado y crema de suero que tiene mucho sabor a leche y mantequilla, con una textura untuosa que te llena la boca y un color muy blanco… Y en estos momentos estoy babeando mientras escribo.

El nombre se debe a que en italiano la mantequilla se llama burro, y como este queso tiene una textura parecida lo denominaron burrata, que significa mantecoso. Si no sabéis qué es la pasta hilada que mencioné antes, como yo tampoco sabía me he puesto investigar y se refiere al proceso de elaboración, cuando la pasta del queso la cortan en tiras y la sumergen en suero, que es calentado previamente a altas temperaturas, al entrar en contacto se vuelve elástica. En la web industrialmecanica lo explican así:

“La característica principal de este tipo de quesos es su consistencia elástica, siendo el más conocido de su clase la mozzarella. En la antigüedad, durante su producción, la masa de este queso era cortada en finas tiras, que eran colocadas en agua caliente. El resultado obtenido era una pasta que se podía amasar y estirar. Esta técnica de corte (mozzare) y estiramiento (filare) del queso conduce a los nombres de mozzarella y pasta filata, los cuales tienen su origen en el siglo XV. En la actualidad, en el proceso más utilizado se parte de una pasta de consistencia semiblanda. A través de su calentamiento en agua caliente y del estiramiento de la masa en equipos especiales, se alcanza a formar una textura de tipo piel de cebolla. La masa así obtenida es moldeada, enfriada
y salada, para luego ser envasada en distintas presentaciones”· Interesante ¿no?

El caso es que, como os dije al principio, si buscáis un entrante sabroso para la próxima semana que es Nochebuena y Navidad, y no tenéis ganas de cocinar mucho (como yo permanentemente) os recomiendo de verdad este queso, está tan rico que si lo probáis por primera vez os aconsejo que lo hagáis sin ningún acompañante, el queso y vosotros…. y una copita de vino, por supuesto. Si no es nuevo en vuestras vidas, con un chorrito de un buen aceite de oliva lo disfrutaréis en grande, pero también podéis combinarlo con rodajas de tomate (ya que estáis, buscad un buen tomate, de los que saben a tomate, como el raf, o el negro) o incluirlo en recetas. Aquí tenéis otra forma de comerlo. Aunque si sois cocinillas, navegando en la Red encontré este post sobre cómo hacer burrata en casa, no sé cómo quedará pero os lo paso por si lo queréis poner en práctica (yo no lo haré, la verdad).

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La burrata de la foto (disculpad la mala calidad) fue la que compré hace poco, estaba impresionante. La podéis conseguir en tiendas gourmet.

Y si necesitáis otra idea de entrante fabuloso que implique no cocinar, os sugiero estas sardinas ahumadas. Garantizo que os chuparéis los dedos.

¡Que os aproveche!

 

Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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