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Cocinas del mundo

¡Primer post del año! Y comienzo contándoos una experiencia que tuve y que me gustaría os sirviera de guía si pretendéis escaparos este 2015 como acabo de hacer yo. Os cuento: este año (o sea, el pasado) queríamos hacer algo diferente en fin de año y decidimos irnos a Bélgica, incluido el 31. Fueron cuatro días de desconexión total que nos sirvieron para recargar pilas y ver el año que terminaba con perspectiva. Estuvimos en Brujas, Gante y Bruselas, y os aseguro que es un país precioso, perfecto para un viaje corto.

Así que he querido haceros esta guía gastronómica por si os apetece ir a este bonito país. Como este es un blog sobre gastronomía y restauración yo me voy a centrar en la parte culinaria, pero también os cuento algunos detalles del viaje para daros más datos prácticos. El texto me quedó largo, así que lo dividí en dos partes.

Como viajamos en una fecha de mucha movilidad turística compramos nuestros billetes por Ryanair con dos meses de antelación, y la verdad nos salió muy bien de precio. Lo malo fue que dejamos para última hora la gestión del hospedaje y por las fechas que eran los precios habían subido, sobre todo Brujas nos resultó bastante cara, por precio y por calidad del hotel, os lo comento por si vais en temporada alta tipo navidades, Semana Santa o verano.

Antes del viaje buscamos un poco de información sobre la gastronomía belga y algunos restaurantes, a mi me sirvió de  mucho este post de Paco Becerro de Directo al Paladar, que me envió amablemente vía chat después de que le consultara al ver unas fotos suyas en Bélgica.

Patatas fritas

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Patatas fritas callejeras con salsa tártara. Brujas

Desde el primer en día en Brujas (primera parada) nos sorprendió la comida en la calle, cierto es que por la época vimos mercadillos navideños donde vendían artículos de todo tipo y comida, pero los sitios a pie de calle de patatas fritas hay todo el tiempo. Porque los belgas tienen mucha costumbre de comer muchas patatas fritas, y es que ellos fueron quienes las crearon. O eso es lo que aseguran, no que inventaran comer patatas, que el alimento llegó vía España desde las Américas, sino que fue a ellos a quienes se les ocurrió cortarlas en bastoncitos y freírlas. Supuestamente hasta ese momento el tubérculo se comía cocido, y ellos acostumbraban a comer fritos los pescados, pero en una época de hambruna no contaban con estos últimos para su alimentación, por lo que se les ocurrió cortar las patatas con la misma forma y freírlas, y allí comenzó todo… No se si será cierta la historia, pero os aseguro que están buenísimas, supercrujientes debido a la cocción en dos tiempos (la primera a baja temperatura, la segunda a 190º), las venden en conos o cuencos de cartón para comer en la calle y con cualquier tipo de salsa, incluida una llamada andaluza que jamás he visto aquí en España ni en Andalucía, era como una salsa rosa con especias. A mí me encantó la salsa tártara, y me sorprendió ver las colas que se formaban para comprarlas todo el tiempo.

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Local a pie de calle de patatas fritas, Bruselas

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Señora sirviendo mis patatas fritas 🙂

En este post de José Carlos Capel podéis leer más información sobre las patatas belgas después de una visita que él hizo al Museo de las Patatas Fritas (a mí no me dio tiempo).

Mejillones

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Mejillones con ajo y perejil

Por supuesto, desde que llegamos vimos en los carteles de casi todos los restaurantes anuncios del plato típico por excelencia y el que hay que probar si vas a Bélgica: los mejillones. La forma más común es cocinados al vapor y/o con vino blanco, presentados en la cazuela en la que se hicieron y acompañados de patatas fritas, los famosos moules et frites. Yo los probé con ajo (y patatas fritas), estaban riquísimos, pero si queréis probar los tradicionales os aconsejo que esperéis a llegar a Bruselas que hay muchas opciones más baratas, en Brujas el plato costaba entre 17 y 21 euros, en la capital los vimos incluso a 12. Yo los comí en la primera ciudad porque fuimos a un restaurante que está junto al Minewater (Lago del amor, bellísimo!) llamado Maximiliaan Van Oostenrijk donde ofrecían un menú nocturno por 21 euros (sin bebida), y me los pedí como entrante. De segundo comí otro plato típico, salchichas acompañadas con un puré hecho con patatas y zanahorias:

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Salchicha con puré de patata y zanahoria

Salchichas

Si os gustan las salchichas aquí podéis degustar las que queráis, son muy prácticas si estás de paseo las que venden en la calle metidas en una pan con mostaza, otro producto que consumen bastante los belgas. Como veis, su gastronomía tiene relación con las cocinas alemana y francesa, y aquí os doy un dato: Brujas está en la parte flamenca del país, y sabéis que la región de Flandes tiene conflictos de autonomía con la zona francófona, entonces cuando vayáis allí es mejor que os comuniquéis en inglés o en español (mucha gente habla castellano), hablarles en francés parece que no les gusta mucho, nos pasó a nosotros y luego nos lo confirmó alguien que vive allí.

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Salchichas con pan y salsas, comida callejera

La misma noche que cenamos en  un puesto callejero el pan con salchicha nos pedimos en otro un plato con unas patatas muy sabrosas, no se si es una receta tradicional porque no he conseguido la información, pero vale la pena probarlas, son como unas patatas a lo pobre españolas, se hacían en una gran paella con especias, vino blanco y un poco de nata. Aquí las tenéis:

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Patatas con nata y vino

En esa misma cena también probé el vino caliente porque me moría del frío, fue toda una experiencia que no me gustó así que no tengo imagen.

Carbonada de Flandes

Pero lo que sí que me encantó fue la carbonada flamenca, otro plato emblema de la cocina del país bajo que consiste en una carne de ternera guisada con especias y cerveza negra a fuego lento, es decir, un ragú de ternera o un boeuf bourguignon francés, que en vez de cocinarse en vino se hace con cerveza. Lo probé en un acogedor restaurante en el centro de Brujas llamado Arthies donde servían un menú del día a 17. Estaba riquísima la carne, y venía acompañada de ensalada y patatas fritas (como veis, aquí se come patatas con todo). De primero probé unas croquetas, que son tan típicas como en España, pero en esta ocasión no me gustaron tanto (y mira que me gustan las croquetas).

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Carbonada flamenca

Hago una pausa aquí para no aburriros, en el siguiente post os sigo contando lo que saboreé en mi escapada, creo que tenéis una lista bastante completita de cosas para probar si vais…

Actualización: aquí está la segunda parte para que la ubiques rapidillo 🙂

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Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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