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No suelo contar cosas personales en este blog. Pienso que esta es una bitácora sobre gastronomía y restauración y no creo que a quien me lea le produzca interés mi vida personal.

Sin embargo, llevo un tiempo sintiendo la necesidad de escribir. De explicar. Cual figura pública explayándose sobre algo que le ha ocurrido… quizás en el fondo haya una razón egoísta, la de exponer algo por necesidad de drenar.

Este año estoy tratando de retomar el blog con disciplina, dos posts al mes por lo menos porque el tiempo y el trabajo no me dejan más. Pero cumplir el propósito con regularidad. Y ser constante en las redes sociales porque al fin y al cabo son los que construyen la marca personal. Y de ellas, dedicarle más tiempo a Instagram que es la que más disfruto en realidad. Y hacer cosas nuevas como ponerme frente a la cámara para los stories, dar charlas sobre temas que controlo, aprender bien a editar vídeos y ahorrar para esa cámara que quiero comprar. Propósitos.

Propósitos que antes eran constantes e hicieron que fuese desarrollando mi identidad online como redactora y bloguera gastronómica. Propósitos que hace más de año y medio corté de repente porque a veces la vida te sorprende y no para bien.

En un año perdí a dos de las personas más importantes de mi vida. A la base, la raíz; y después a otra que fue muy importante también. En menos de año y medio. Aún estoy en proceso. En un proceso que va variando incluso a lo largo del día. En eso que llaman duelo, en algo para lo que nunca nadie nos prepara y que te toca ir asimilando y gestionando como buenamente puedes.

Se van recogiendo las piezas. Yo lo veo como el puzzle hecho desde hace años que de repente alguien le da un golpe y se desarma. Hay que ir construyendo de nuevo, desandar los pasos e ir colocando cada pieza. No estás preparado para el duelo, y si es doble menos.

Es ahí cuando entran los recursos de cada uno. Escribir, como estoy haciendo ahora; trabajar mucho, porque distrae por ratos; hablar con gente querida porque compartir alivia aunque sea un tiempo; hacer ejercicios, hacerlos en el parque, él no sabe -el parque- el refugio que representa en mi vida; oír música, y me gustaría ahora que viniesen a mi cabeza unas frases de esas literarias y emotivas que en otros momentos me salen para explicar lo que la música está representando en este momento en mi vida. Y la fe.

El convencimiento de que el tiempo realmente hará su efecto como siempre he escuchado. El tiempo. No eliminará el vacío, ni ese roto que se hizo en alguna parte del cuerpo, pero hará que en algún momento los recuerdos vengan junto a una sonrisa porque ya la cabeza ha filtrado y han quedado sobre todo los instantes felices.

Yo escribo y aún dudo si publicar estas líneas, no acostumbro a exponer mis sentimientos de esta manera en esto que constituye la vida online. Pero no se por qué siento necesidad de hacerlo, creo que es ganas de que empiece a ser más ligero, ganas de expresar para comenzar a superar algo que ha sido demasiado extenso.

Mientras tanto seguiré con las ganas de hacer cosas para estar ocupada, para ver qué otros aspectos de mi vida van bien. Para sonreír de verdad a veces y ver que a pesar de lo vivido la vida siempre te da cosas buenas. Un buenos días, un olor a café, un latido intenso.

ventana desde la clinica

 

Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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