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Hace casi 3 meses que no escribo aquí.

Y sé que estoy yendo contra una de las premisas básicas en esto de la marca personal y el bloguerismo: hay que ser constante, y si se tiene un blog se debe publicar como mínimo una vez a la semana… Mientras tanto, las visitas han bajado (normal).

También he ido a muchos menos eventos en lo que va de año, con las consecuencias que ello conlleva: si no te ven, te van dejando de invitar, una cosa se alimenta de la otra, así es el sistema.

Lo peor fue cuando entré al gestor de este blog hace un momento: hay no sé cuántas actualizaciones por hacer, un plugin ha dejado de funcionar y tengo en la bandeja de spam tropecientos comentarios de trolls y pare usted de contar… los globitos de aviso me ponen un poco nerviosa. No me gusta verlos ahí, diciéndome que tengo algo pendiente con ellos.

Yo cada semana me digo que tengo que retomar el asunto porque esto me ayuda a proyectarme como redactora, a conseguir clientes  -y realmente es así- y porque, al fin y al cabo, siempre me ha encantado escribir en el blog. Por eso lo creé.

Y cada semana estoy demasiado ocupada con el trabajo, con gestiones pendientes…. y con mi pocas ganas de darle prioridad en estos momentos. Y eso que, si hay una virtud que siempre he tenido, es la constancia cuando me propongo algo…

Pero así es la vida. A veces ocurren circunstancias que ponen todo patas arriba. Tienes una planificación hecha, los siguientes meses más o menos proyectados y de repente bumba, en cuestión de horas la cosa cambia, y el estado en el que una se encuentra también muta. Y dejas de escribir por falta de ganas.

Si hay algo que tengo claro desde entonces, es que lo único claro que todos tenemos es la incertidumbre.

Y qué mal lo llevamos a veces.

Pero he decidido no forzar. Los blogs son escritos por personas, y las personas viven etapas variopintas. La marea sube a veces y hay ocasiones de tormenta en el mar, las aguas se revuelven, el cielo se oscurece y cae mucha lluvia.

Lo bueno es que pasado un tiempo todo aquello pasa. Tarde o temprano pasa. El aprendizaje está en atravesar ese mal tiempo de la mejor manera, sin ahogarse en el intento y permitir que cicatricen las heridas causadas por las olas golpeando tan fuerte.

Gestionar desde la tranquilidad (la mayor posible) y respirar. Respirar mucho. El cielo se despejará y saldrá el sol, eso va seguro. Por eso decidí entrar en el gestor y escribir estas líneas, para que sepas que no junto letras, pero sigo aquí, surcando mis mares con la vela desplegada para navegar mejor y el timón bien sujeto.

“Nuestro miedo más profundo no es el de ser inadecuados. Nuestro miedo más profundo es el de ser poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante,
hermoso, talentoso, extraordinario? Más bien, la pregunta a formular es: ¿Quién eres tú para no serlo?

Nelson Mandela

cinque terre italia, mar

Cnque Terre, Italia. Agosto 2017

 

 

 

 

Laura Vivas

Periodista y escribidora. Ante todo buscadora. Especialista en creación y corrección de contenidos online e historias gastronómicas. Veo, huelo y como, luego escribo.

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